5. Dispositivos de seguridad en el vehículo
Seguridad activa y seguridad pasiva
Un vehículo es más seguro si sigue su programa de revisiones y cuenta con buenos sistemas de seguridad. Aun así, los coches nuevos no tienen menos accidentes que los viejos, en parte porque muchos conductores no saben cómo funcionan estos sistemas o confían demasiado en ellos, olvidando que tienen límites. Los sistemas de seguridad se dividen en dos tipos: la seguridad activa, formada por elementos que el propio conductor debe usar para evitar el accidente (luces, frenos, ruedas), y la seguridad pasiva, que actúa de forma automática para reducir los daños si el accidente ya ha ocurrido (cinturón, airbag, reposacabezas).


Seguridad activa: las ruedas

Seguridad activa: los frenos
El sistema de alumbrado
Las luces del vehículo te permiten ver el entorno y que te vean otros conductores y peatones, sobre todo de noche o con poca visibilidad. Es importante usar cada luz de forma adecuada, porque un mal uso puede deslumbrar a otros. Los vehículos actuales incorporan sistemas más avanzados: las lámparas de xenón y bixenón dan una luz blanca azulada que ilumina más, cansa menos la vista y deslumbra menos; la activación automática enciende y apaga las luces según la luz exterior; y las luces adaptativas ajustan su intensidad y dirección según la velocidad, el tipo de vía y los vehículos cercanos, incluyendo las luces angulares (se encienden al girar el volante, para ver mejor en curvas y rotondas) y las luces de carretera automáticas (se activan por encima de 45 km/h si no hay otro vehículo cerca, y se apagan al detectar uno de frente).


Activación automática de alumbrado

Luces adaptativas
Los frenos y sus sistemas de seguridad
Los frenos reducen la velocidad hasta detener el vehículo. Aunque rara vez fallan, cuando ocurre puede causar un accidente grave. Existen varios sistemas que ayudan a frenar con seguridad.

| Sistema | Qué hace |
|---|---|
| Freno motor | Reduce la velocidad sin usar el freno de las ruedas, al dejar de acelerar; útil en cuestas largas |
| ABS (antibloqueo) | Evita que las ruedas se bloqueen al frenar, ayudando a mantener el control y frenar en menos espacio |
| AEB (frenado autónomo) | Calcula con un radar la distancia con el vehículo de delante y frena automáticamente si hay riesgo |
| EBD (aviso de frenada) | Hace parpadear las luces de freno cuando el coche de delante frena bruscamente, para avisar al de atrás |

Frenado autónomo de emergencia (AEB)
Frenar bien y qué hacer si fallan los frenos
Para frenar con seguridad hay que hacerlo de forma suave y con tiempo, adaptarse al estado de la carretera y evitar frenar en exceso, porque el freno se calienta y pierde eficacia. En una emergencia sin ABS, hay que pisar a fondo hasta notar que la rueda se bloquea y soltar ligeramente sin dejar de frenar; con ABS, basta con pisar a fondo hasta pararse del todo. Si los frenos fallan porque se han calentado, hay que soltar el pedal para que se enfríen; si fallan en una bajada larga, no acelerar y reducir marchas para que el motor frene, tirando con suavidad del freno de mano si no se puede reducir; en otros casos, pisar y soltar el pedal varias veces para ir reduciendo la velocidad.

Las ruedas y los neumáticos
La rueda está formada por la llanta (la pieza metálica interior) y el neumático (la goma elástica que la rodea), que deben ser compatibles entre sí. Los fallos de los neumáticos son una causa frecuente de accidentes, así que deben estar en buen estado: sin ampollas, deformaciones, roturas, capas despegadas ni cables al descubierto. La banda de rodamiento —la parte en contacto con la carretera— debe tener ranuras de al menos 1,6 milímetros, que sirven para que el neumático no se caliente, ruede mejor, se agarre a la vía y evacúe el agua de lluvia.


Cómo leer el lateral del neumático

Medir la profundidad del dibujo

Equilibrado de las ruedas
Presión de inflado y desgaste
La presión de inflado es la cantidad de aire que marca el fabricante para cada neumático, y conviene revisarla al menos una vez al mes. Una presión demasiado baja calienta y deforma el neumático, gasta más combustible, resta estabilidad y aumenta el riesgo de reventón o de patinar con lluvia. Una presión demasiado alta reduce el contacto con el suelo, desgasta más el centro de la rueda, hace vibrar el vehículo y estropea antes los amortiguadores. Aunque estén en buen estado, los neumáticos deben cambiarse cada cinco años, y se desgastan antes si se conduce de forma brusca, muy rápido, con mucha carga, con mala presión o por carreteras en mal estado.

| Presión incorrecta | Consecuencias |
|---|---|
| Menor de la recomendada | Se calienta y deforma, más riesgo de reventón y de patinar, más consumo |
| Mayor de la recomendada | Menos agarre, más vibración, desgaste irregular, amortiguadores dañados |
Si se pincha una rueda
Si se pincha una rueda mientras conduces, reduce la velocidad poco a poco, sin frenar bruscamente, e inmoviliza el vehículo en un lugar seguro, a ser posible fuera de la carretera y el arcén. Después, cambia la rueda pinchada por la de repuesto; algunos vehículos llevan una "rueda de galleta", pensada solo para llegar al taller más cercano, con la que se pueden recorrer unos 200 km a un máximo de 80 km/h.

Otros sistemas de seguridad activa
Además de los frenos y las luces, los vehículos actuales incorporan otros sistemas que ayudan a mantener el control.

| Sistema | Qué hace |
|---|---|
| Control de tracción | Frena la rueda que gira más rápido que las demás para que no patine |
| Control electrónico de estabilidad | Evita que el vehículo se desvíe del camino que marca el volante |
| Limitador de velocidad | Impide que el vehículo supere la velocidad máxima elegida por el conductor |
| Regulador de velocidad | Mantiene la velocidad elegida sin pisar los pedales; se desactiva al frenar o acelerar |
| Regulador de velocidad adaptativo | Además de la velocidad, mantiene la distancia con el vehículo de delante |

Limitador y regulador de velocidad
El chasis y la carrocería
El chasis es la estructura interna del vehículo, el "esqueleto" que no se ve a simple vista; la carrocería es la estructura externa de metal que lo cubre. En un accidente, ambos se deforman de manera controlada para absorber el impacto y proteger a las personas que van dentro.
El cinturón de seguridad
El cinturón evita que las personas se muevan de su asiento o salgan despedidas en un golpe brusco o un vuelco, y duplica las posibilidades de sobrevivir a un accidente. Deben llevarlo todos los ocupantes de un vehículo con cinturones instalados, tanto en ciudad como en carretera. Hay algunas excepciones dentro de poblado (nunca en carretera): al maniobrar marcha atrás para aparcar, taxistas de servicio, repartidores que bajan constantemente del vehículo, personal de emergencias, profesores de autoescuela con mandos adicionales, y personas con un certificado médico que justifique no poder llevarlo. La cinta torácica debe cruzar la clavícula y bajar por el centro del pecho, nunca por el cuello ni por encima del hombro; la cinta abdominal debe ir sobre los huesos de la cadera, siempre por debajo del estómago. El llamado "efecto submarino" —el cuerpo se desliza por debajo del cinturón— se evita ajustándolo bien, sin cojines que hagan resbalar, y sin reclinar demasiado el asiento.


Todos los ocupantes deben llevarlo

Excepción: personal de emergencias

También en autobús
Sistemas de retención infantil
Los niños de menos de 135 centímetros deben usar un sistema de retención infantil adaptado a su altura y peso, probado antes de usarlo para comprobar que es cómodo. No debe instalarse en un asiento con airbag delantero activado, y lo más seguro es colocarlo mirando hacia atrás si el niño es pequeño, en el asiento trasero central. Solo pueden viajar delante si el vehículo no tiene asientos traseros, si están todos ocupados por otros niños, o si no se puede instalar allí el sistema de retención. En autobús, los niños de menos de 135 cm y al menos tres años también deben usar estos sistemas, o el cinturón adecuado a su altura si no los hay.


Sillita infantil bien sujeta

Sistemas adaptados a cada edad
Los airbags
El airbag es una bolsa que se infla de forma automática en caso de accidente para frenar el movimiento brusco del cuerpo, evitar el choque contra el vehículo y proteger la cara y los ojos de cristales rotos. Para que funcione bien hay que llevar siempre el cinturón abrochado, mantener el pecho a unos 25 centímetros del volante, y desconectar el airbag del asiento del copiloto si allí va instalada una sillita infantil.

El reposacabezas
Protege el cuello y las cervicales en un golpe brusco. Debe colocarse a la altura de la cabeza de cada ocupante, delante y detrás: la parte superior del reposacabezas debe quedar al nivel de la parte superior de la cabeza, con una distancia de cuatro centímetros o menos entre ambos.

El casco
En los vehículos de dos ruedas, los golpes en la cabeza son la principal causa de muerte en accidente, y llevar casco salva la vida en tres de cada diez casos. El casco protege de los golpes y de objetos cortantes, reparte la fuerza del impacto por toda su superficie y evita quemaduras al arrastrarse por el suelo. Lo ideal es un casco integral (que cubra también la mandíbula), bien ajustado a la talla, con las correas bien abrochadas, de colores claros y visibles, con buena ventilación, pantalla antivaho y la etiqueta de homologación que certifica que ha pasado las pruebas de calidad.

| Qué mirar | Por qué |
|---|---|
Tipo integral | Protege también la mandíbula y la parte de debajo de la cara |
Cierre de las correas | Comprueba que queda bien abrochado y no sale aunque tires con fuerza |
Ventilación | Debe tener agujeros suficientes para que entre y salga el aire |
Etiqueta de homologación | Certifica que ha superado las pruebas de calidad |



